Ir al contenido principal

Tengo

Pasaron años desde la última vez que me sentí de esta forma, años desde que realmente me sentí con la necesidad de escribir y se siente muy extraño volver a como era antes, pero igual es tan distinto... Toda la vida me dolieron cosas, personas, recuerdos, decisiones, pero una vez que dejé de ser una adolescente que creía que todo lo que le pasaba era lo peor y lo más importante del planeta, aprendí a abrir los ojos y ver el mundo, para adelante y para atrás. Hoy soy muy distinta pero mi escencia es la misma. Hoy me duelo yo, por todo eso que hice o dije, por los errores que cometí, por las promesas que rompí pero más que nada por todo lo que no. Lo que no dije, lo que no hice, lo que no prometí. Tendría qie haber hablado la primera vez que se cruzó ese recuerdo enfermo por mi mente, o la última vez que pudo pasar y ya lo entendía. Tendría que haberlo dicho y tal vez hoy no estaría tan rota adentro. Tendría que haber hecho algo ocho años más temprano.
Tendría que haber dejado que alguna de las personas que amé sin condición me rompiera el corazón a tiempo y no sentirlo como un capricho la única vez que pasó. Tendría​ que haber dejado que me lastimen y me desgarren el amor, así no me olvidaba nunca que estaba viva, así no me sentía tan vacía y tan extraterrestre.
Tendría que haber entendido antes que el amor es una droga y por eso genera adicción, y por eso duele cuando se acaba o te lo quitan. Que es egoísta y enfermo, que queremos creer que hacemos las cosas por el otro pero siempre, en parte, es por nosotros mismos, porque nosotros lo queremos o necesitamos así. Tendría que recordar que querer a alguien siempre es peligroso y que sea egoísta no lo hace necesariamente malo. Que es sobre todo egoísta. Egoísta, pero aún así es hermoso y único.
Tendría que haber peleado por mis sueños y no abandonarlos ni cambiarlos. Tendría que haber peleado al menos una vez contra la frustración del posible fracaso. Tendría que haber cantado hasta que se me saliera la voz del cuerpo o ni siquiera pensarlo y dejar que se vaya de mí.
Tendría que haberme calmado, a los 16, cuando decidí que no estaba funcionando y semanas después vos pudiste con eso. Tendría que haber entendido que tu método era sano y lógico pero que el mío no. Tendría que haber tomado menos, comido más, cogido menos, pensado más, nublarme menos y quererme. Quererme más, quererme mejor. Pero eso ahora lo sé. Lo entendí todo.
Tendría que haberte prometido que iba a estar con vos siempre que lo necesitaras, como vos hiciste conmigo incluso sin prometerlo. Tendría que haberte entendido cuando no podías estar conmigo, tendría que haberte sufrido menos y esperado más.
Tendría que haber visto que un amor no pisa otro amor, sino que se le une. Tendría que haberme dado cuenta que todavía te sentía y te sentí todos estos años. Tendría que tener menos miedo de que no me entiendas o que no funcionen mis nuevos descubrimientos y animarme a decirlo cuando me miras a los ojos de la misma forma que hace mas de 5 años.
Tendría que haberte susurrado al oído que esperaba que nunca más te detuvieras a mirar cómo cae una hoja seca en el cruce de dos calles mientras escuchas James Blunt y pensás en una mujer como el amor de tu vida. Tendría que dejarme llevar y decirte que a pesar de todo, de los años, las distancias, las demás personas, los dolores, los traumas y también las alegrías, vos siempre sos el primero para mi. Siempre estuviste en mi mente y siempre vas a estar en mi corazón.
Tendría que haberme guardado la verdad y ponerme el filtro al menos una vez, ese día que le dije a ella algo tan horrible para una madre que se le desarmó el alma en llanto.
Tendría que haber pedido ayuda la primera vez que pensé que quería morirme, o la segunda, o alguna de las veces. Tendría que haber pedido ayuda la primera vez que intenté morirme, y todas las veces que me maté de a poco.
Tendría que haber evadido menos mis problemas reales cuando conseguí ayuda, por más de que esa vez no la quería. Tendría que haberle dicho la verdad a Cecilia.
Tendría que haber hecho un millón de cosas que no hice y tal vez hoy no estaría tan rota adentro. O tal vez sí.
Porque cuando de aprender se trata, no hay cosa que requiera más valor y coraje que autodescubrirse, y hoy me duele todo el peso de mis años porque estoy andando con ellos encima y no detrás. Pero junté todos mis pedazos y los tengo guardados, para cuando sea más fuerte, lo suficientemente fuerte como para reconstruirme... y no estoy tan enojada. Hoy me perdono, porque me estoy aprendiendo un poco y sé que es difícil ser yo todos los días de mi existencia, pero es más fácil cuando estoy adentro mio. Todavía tengo tiempo de tachar unos cuantos "tendría".

Comentarios