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Lo que se rompe

Tiempo, qué gran incógnita.
Que se hace de concepto en la ciencia y en la espiritualidad,
que se vuelve utilitario,
que nos abraza y nos acomoda donde quiere.
El tiempo que lo es todo,
él y sus mil formas de presentarse,
con tantos otros métodos para acelerarnos.
Él que es único,
y es irrepetible.
Que es irremplazable e incomparable,
mas es lo único que no se rompe.
Se estira, se acorta,
vuela o corre hasta que se acaba,
pero nunca se rompe.
Y en toda su compleja extensión,
es siempre bello.
Incluso en su tristeza o dolor,
antes o después de un amor.
Lleno de cosas que se rompen porque para eso está,
para sostener una existencia infinita de pedazos.
Pedazos de recuerdos y de olvidos,
de promesas y mal de amores,
de sueños y souvenires.
Pedazos de vos o de mi.
O de ambos.
La auténtica belleza
es aquella que habita en todo
lo que tiene la capacidad
de romperse para siempre.

Spit it out

Hay tantas cosas que dejamos sin decir, como si algo se pusiera en el camino de las palabras cuando están por salir, o cuando deberían. Es siempre el miedo, no? De qué podría pasar si. No sé si sabías pero más de una vez me tragué un te amo mirando a alguien a los ojos. Más de una vez no dije lo que pensaba porque podía doler demasiado. No sé si te habías dado cuenta pero seguramente no dijiste lo que sentías esa vez que te quemaba por dentro para que lo dejes salir. Y te quemó. Cada palabra parece una cárcel en la que estamos obligados a vivir cuando les damos vida, como si fuéramos esclavos de lo que decimos, pero no. Lo cierto es que no son solos palabras, pueden ser armas, caricias, pueden ser baldes de agua fría o el más cálido abrigo, pero lo que no son es cadenas en los pies. Es solo miedo a lo que vaya a pasar si. Miedo al rechazo. Miedo al enojo. Miedo al compromiso. Miedo a arrepentirse. Miedo al dolor. Miedo a ser feliz. Miedo. Todo en esta puta vida nos da miedo y las pala…

Tengo

Pasaron años desde la última vez que me sentí de esta forma, años desde que realmente me sentí con la necesidad de escribir y se siente muy extraño volver a como era antes, pero igual es tan distinto... Toda la vida me dolieron cosas, personas, recuerdos, decisiones, pero una vez que dejé de ser una adolescente que creía que todo lo que le pasaba era lo peor y lo más importante del planeta, aprendí a abrir los ojos y ver el mundo, para adelante y para atrás. Hoy soy muy distinta pero mi escencia es la misma. Hoy me duelo yo, por todo eso que hice o dije, por los errores que cometí, por las promesas que rompí pero más que nada por todo lo que no. Lo que no dije, lo que no hice, lo que no prometí. Tendría qie haber hablado la primera vez que se cruzó ese recuerdo enfermo por mi mente, o la última vez que pudo pasar y ya lo entendía. Tendría que haberlo dicho y tal vez hoy no estaría tan rota adentro. Tendría que haber hecho algo ocho años más temprano.
Tendría que haber dejado que alguna…