16.2.19

El huracán

Siempre es un día pasadas las 2 AM en el que estoy sola cuando mis demonios tocan sin esperar respuesta para abrirse paso.
Un día cualquiera mis pies tibios tocan los cerámicos del baño y mi pecho está estático, en el estómago un hueco, mi cabeza en llamas y el cada tanto repentino desasosiego aparece para avisarme que éste es el ojo del huracán. No estoy muerta pero podría estarlo... Y eso estaría bien. Es en cada momento que uno abraza la muerte donde se ve más a la propia cara que nunca. No puedo mentirme ahora. Ésto soy yo. Soy la mente retorcida que piensa que no le importa suficiente a nadie como para que alguien sepa de estos escritos. Soy la misma que no va a matarse hoy. Soy la que conoce el secreto mejor guardado y más desmentido de la humanidad que es que todos somos más que nada egoístas. También soy la que no puede ser feliz porque los demás me importan demasiado. Soy la que posa, soy la adicta a no ser adicta, la adicta a tener el control. Soy la que no es suficiente y la que se siente culpable por despreciar el amor desmesurado que me dan al decir que no me valoran. Aún así me siento de esta forma. Soy relleno, soy un personaje reconocible y con características marcadas. Pero no soy una protagonista, no protagonizo una vida digna. Cuando estoy sola me siento fuera del set, como si las luces se apagaran y no hubiera nada más que demostrar así que puedo estar simplemente tirada en la cama, sola y triste porque eso soy. Soy miedo. Soy mis traumas. Soy mi propia jaula. Pero ahora no siento nada adentro, soy mi molestia física. No tengo que probarle nada a nadie, nadie se merece la importancia que le doy. De hecho nadie se merece nada y supongo que por eso estoy como estoy, porque espero recibir las cosas que creo merecer, y aparentemente tales cosas no existen. No hay nada esperando por mí, está todo a mi disposición. Soy el huracán que se avecina pero todavía no encuentro de dónde sacar la fuerza.

27.11.18

Se está notando

Me cansé de verme muerta tres o cuatro veces por día en cualquier red social. Me cansé de leer nombres y más nombres de nenas y mujeres llorados por sus familias porque un ser inmundo que se cree superior por macho, así lo decidió. Me cansé de que mi viejo me mande siemore a mí o a mi vieja a lavar o cocinar algo en vez de a mis hermanos. Me cansé de no confiar ni en mi familia. Me cansé de que me tengan que cuidar mis amigos, y de que alguna vez mis amigos no hayan sido tan amigos. Me cansé de tener que estar mirando el reloj para salir a la calle más o menos tranquila y de sentir que tengo que acelerar el paso porque así me lo dice mi pulso cada vez que siento pasos detrás y no hay nadie más. Me cansé de que me prendan fuego, de que me empalen, de que me droguen, me abusen, me violen y me maten. Me cansé de pensar dos, tres, cuatro veces antes de salir con alguien por primera vez. Me cansé de mandar mi ubicación real, de dudar sobre qué ponerme, o mensajearle la dirección de donde fui a buscar algo que compré a alguien, o la patente del taxi al que subí, de pedirle a mis amigas que me avisen cuando llegan, o a un amigo que me pase a buscar por la parada, "por las dudas". Me cansé de que vos, mujer, que estás leyendo esto, acientas con pesar y sientas odio mientras lees esto, y de que leas este tipo de cosas de otras mujeres cansadas todos los días. Me cansé de que con esto recuerdes esos hechos que viviste, culpa de un hombre que no supo ser persona. Esos hechos que te marcaron y te duelen, y que a veces también vuelven a sangrar. Porque un hombre que te viola o te pega, que te hace sentir disminuída, que te manipula para su beneficio, que te usa, que te compara, que te acosa, te vigila, te persigue, que te hace sentir miedo, es un hombre que duele para toda la vida. Y no es culpa del hombre que viene después y sí sabe ser persona, que vos estés dolida, pero lo estás, así que va a tener que esforzarse y tratar de entender, para no volverse otro hombre que duele porque te dijo que "tu dolor lo hacías sentir culpable", cuando la mierda te la comiste vos, o porque "él no es ese mismo hombre que alguna vez te hizo sentir mal y por ende no deberías plantearle todos tus mambos porque él no tiene que hacerse cargo ni lo deberías comparar". Y no, no tiene que hacerse cargo. Y no, no deberíamos comparar. No. Él capaz no es el tipo que te grita por la calle o te manosea en el tren, o el que abusó de vos durante años y no supiste como contarlo, o al que le contaste y te dijo que mejor no digas nada o directamente no te creyó, o el que te embarazó y desapareció, o el que mató a tu prima, amiga a tu hermana. Pero todos esos tipos son hombres, y vos también. Así que si vos, hombre, alguna vez te preguntas por qué estamos cansadas, por qué nos duele tanto la vida, mira a tu alrededor, y por las dudas mira un poquito adentro tuyo. Capaz te des cuenta de que NO TODOS LOS HOMBRES, ya sabemos, y que NO TODAS LAS VECES, pero una gran mayoría, nos hicieron y hacen la vida miserable, solo por no ser hombre. Nos cagaron y nos cagan la vida solo por ser mujer. Ya nos cansamos, y se está notando.

5.9.18

En control

Siempre busco tener todo bajo control, acomodar a la gente, a las situaciones y a lo que siento lo más perfecto que puedo para sentirme tranquila. Éste es un hábito que tomé con los (d)años, como un método de defensa hacia mi centro que ya se rompió un par de veces. Lo cierto es que casi nunca me siento tranquila de todas formas. Alguna vez tuve catorce o quince años y fui libre de mí misma, tal vez porque no tenía presente todo lo que me fue haciendo daño, tal vez porque mi intensidad y mi espontaneidad funcionaban totalmente desincronizadas y eso me tenía en un constante estado de descontractura y despreocupación que ahora no encuentro con facilidad. Me extraño, a veces me extraño mucho más de lo que me quiero.
Moviéndome en esta zona tal vez de comfort que es no dejar nada librado al azar estoy bajo mi propio placebo, y ya no es gracioso decir que mi mente libera sus propias toxinas porque no son de las divertidas.
Yo sé que todavía estoy en mí pero no me encuentro, sé que abajo de todas estas ganas de llorar y gritar y romper cosas que estoy tapando con autocontrol está mi yo que no se preocupa por absolutamente todo, sé que en algún lado está mi yo que le importa ser feliz más que complacer al resto.
No estoy bajo control, estoy descontroladamente incómoda conmigo y quiero salir completa porque me estoy guardando las mejores partes y me están rompiendo todos los huesos.
Me duele una banda.

24.7.18

Entender

Es claro que nos faltan entender un montón de cosas, o mejor dicho que nunca vamos a entender todas las cosas. Es claro que nos cuesta entender que las personas no somos objetos llenos de datos programados por algún tipo sentado en una computadora porque si fuera así ya tendrían que haberlo despedido. Está a la vista que no importa cuánto duela, en algún punto nuestro egoísmo nos prohíbe muchas veces facilitarle al otro la tarea de entender qué está pasando; a veces por miedo, a veces por orgullo, otras porque estamos cansados de que nadie pueda simplemente entendernos, aceptarnos y en lo posible ayudarnos. Hay cosas que duelen, en parte es la gracia de estar vivo, por más irónico que resulte. Con el tiempo aprendí a abrazar un montón de emociones que antes quería sacarme de adentro con tajos y pastillas. Hoy muchas cosas me duelen distinto, las siento distinto pero sigue habiendo mucha mierda que no puedo soportar.
Me gané entre mis cercanos la etiqueta de persona que entiende todo simplemente porque uso con mucha fuerza y voluntad la lógica y el raciocinio, porque no me gusta juzgar o desestimar a los demás con el único argumento de que piensan diferente o alguien más dice que no son buena persona. Digo muy seguido que no entiendo como para llevar la etiqueta sin aunque sea un poco de vergüenza. Debe ser que un poco es cierto porque incluso entiendo que mi capacidad de aceptación frente a pensamientos poco populares es en comparación bastante más alta que la del resto de la gente. Pero es que hay lineas de pensamiento que no puedo concebir incluso con mucho esfuerzo.
Hoy estoy muy confundida y muy alterada, tengo un montón de cosas en la cabeza que no estoy pudiendo conectar bien con mi corazón y eso me pone muy dispersa. Soy una persona que pasó por una lista no innumerable pero rebosante de... no sé cómo llamarlo, cuestiones. No soy la más desgraciada, no soy la más desequilibrada, no soy la más en nada y eso muchas veces me pone en una situación complicada conmigo misma. Hasta debe haber algún budista que entendió más que yo.
No es que necesito ser la mejor solo necesito sentir que sirvo. Cuando era más chica escribía mucho más, más seguido y sobre más cosas. Es una de esas cosas que no entiendo, qué cambió. Antes creía que era porque cuando estaba mejor no escribía tanto, que escribía solo cuando estaba en estados alterados de ánimo, extremos. Ahora pienso que tal vez no estoy pudiendo entenderme bien, porque hay algunas cosas que ya resolví y hay otras de las que me hablé muchas veces. Antes tenía un montón de sueños e ideas esperanzadoras que me hacían volar en mis propias nubes, pero ahora tengo los pies tan en la tierra que apenas puedo caminar. Las mismas cosas ya no me despiertan nada adentro, ni siquiera tristeza o nostalgia porque ahora simplemente siento que no puedo, que es muy difícil y que no sé si vale la pena. Creo que una parte de mi se murió del todo una de esas veces que me dejé morir, por eso necesito tanto a la gente, necesito sentirme útil para alguien más porque todavía no aprendí cómo ayudarme a mi.
Me siento desnuda ahora mismo, y eso a la vez me hace sentir idiota y a su vez me da bronca porque no tiene nada de malo, pero es esta cabeza llena de mierda que tengo que no me deja sentir bien. No me molesta llorar, me gusta llorar, lo disfruto, se siente liberador, cuando me encuentro brevemente enajenada, gritarle a la almohada para que se ahogue el ruido junto con las preguntas de los que están cerca, pero ahora siento esta presión en el pecho mientras lloro en silencio y es diferente, como si llorara porque estoy rendida. Esto me da bronca y me quema adentro. Esto no lo entiendo.

24.5.18

Qué somos?

Cuando te encontras parado en el comienzo de lo que va a ser el resto de tu vida como que de golpe te atacan ciertas dudas. Quiero esto? O qué quiero? Quiero algo? Capaz recién ahora me doy cuenta que en realidad nunca supe muy bien ni qué soy y entonces mucho menos puedo saber qué quiero ser o hacer para siempre. Estoy medio perdida. Medio confundida. Estoy medio a medias.
Usualmente todos como que agarramos viaje antes de que ni siquiera nos planteen la fórmula. Naces, creces, estudias, seguís estudiando, trabajas mientras estudias, te seguís formando, seguís trabajando, después te tenés que hacer cargo de toda tu mierda, cada tanto te acordás que tenías una vida, la pasas bien un rato, seguís laburando y eventualmente te moris y nada, eso. Cómo que ahí, a un quinto de camino, te enteras que era medio un quilombo medio una cagada todo y estás tipo bueno... Ahora cómo la remo. Para dónde vamos. Arrancas una carrera, que si tenés suerte te gusta en serio y la sacas de un tirón, le metes pila, te formas, te equipas, te preparas, la terminas y ya estás listo para el resto de tu vida.
Mirá... La verdad que yo no estoy lista. No sé ni qué soy. Tengo un papel que dice que soy fotógrafa y un montón de plata y tiempo invertidos que lo certifican. Hasta tengo un montón de testigos, pero yo sigo sin saber muy bien dónde estoy parada y para dónde voy. Estoy contenta? Sí, creo que sí. Llegué al segundo quinto del camino sin muchos dramas más que un trauma infantil, un par de deudas morales y bocha de ganas de que mis viejos vivan en casas separadas. El tema es que caí en la cuenta de que me quedan tres quintos de un montón de lo mismo. Un montón de gente, un montón de trabajo, un montón de tiempo para pensar, un montón de cosas que querría hacer y otro montón que me lo impide o complica. El tema es que llegué al segundo quinto con depresión y ansiedad y básicamente no quiero ser para siempre lo que creo que soy ahora que me dejó la cabeza así pero entonces, qué soy? Soy un metro cincuenta y cinco de carne y hueso, soy una nena que llora cuando explota la piñata en su cumpleaños, soy colores tierra, soy olor a lavanda y té verde, y una canción y el sueño de la noche de alguien que no me conoce y el dibujo del baño de un bar a las cuatro de la mañana. En realidad soy un montón de cosas  re copadas que no le importan a nadie pero deberían. No porque yo sea importante sino porque esas cosas son más importantes que el papel que me van a dar que dice que me pasé tres años estudiando para sacar fotos a lo que sea por lo que alguien quiera pagar así puedo comer y tener una casa. A veces me creo que soy solo eso, a veces siento que no soy nada y me voy, o no me voy pero como que no estoy. No sé si se entiende.
Es re difícil entender qué sos de verdad. Soy simpática? A veces. Soy linda? Más o menos. Soy alta? Pues no. Soy servicial? Sí, me nace. Soy fotógrafa? A eso me dedico. Soy un tiranosaurio? Lamento decepcionarlos. Soy feliz? Cuando me sale. Soy tu vecino? Tal vez. Soy? Bueno, supongo que debo ser. Capaz me toma un par de quintos entender y mientras sigo sumando un montón de preguntas que al final sean una respuesta interesante. O bueno, capaz no. Ni idea.